Miércoles 24 de octubre de 2007, por Administrador
Rafael Nadal
Los dioses de la política catalana de hoy saben que difícilmente despertarán en nosotros emociones como las de los Juegos Olímpicos ni nos harán compartir pasiones como en tantos episodios de la reconquista de nuestras ciudades. Probablemente nunca nos arrancarán lágrimas más tristes que las que derramamos el 20 de octubre cuando descubrimos que todos padecemos alzhéimer.
Pero, sobre todo, nunca nos harán sentir tan héroes como cuando Pasqual Maragall golpeó en nuestras conciencias y nos levantó de nuestras poltronas, decididos a luchar y plantar cara a esta enfermedad. A todas las enfermedades.