Sobre
Jaume d´Urgell y el papá-Estado
Jaume d´Urgell ama la España
democrática, culta y cosmopolita, libre y solidaria, ama la bandera legítima de
la II República
Por la absolución de Jaume d´Urgell
Olivier
Herrera Marín
Vivimos y sufrimos a diario el esperpento de un país y un reino donde sigue campando a sus anchas y haciendo su agosto y su ley la misma clase dominante que se levantó en armas contra la II República y su bandera legítima; la misma clase política —cainita— que mató y mata los sueños y esperanzas, el futuro de España; esa derecha sociológica heredera del franquismo que tiene acogotado al PSOE y a Zapatero.
Una clase política que utiliza el aparato y los contactos para trepar y enchufar a los amigos y familiares, para medrar y forrarse sin detenerse ante nada ni ante nadie, Zaplana dixit. Una clase política cobarde, venal e infame, paradigma del latrocinio y la corrupción que —con raras y honrosas excepciones— carece de clase y de lo más elemental: carece de formación política, carece de vergüenza y de principios, y va a lo suyo sin complejo ni remordimiento alguno.
Vivimos y sufrimos a diario el esperpento de un país y un reino donde la dama de la balanza —con harta frecuencia— ejerce de tuerta. Y sólo ve lo que quiere ver o le conviene que vea quien detenta el poder real y mueve los hilos de todos los corifeos, alcahuetas y polichinelas que son y han sido a través de la historia.
Si la familia es la célula básica de la sociedad y el ciudadano desde su más tierna infancia es un sujeto —en derecho— que goza como tal de derechos inalienables... Si en un Estado de derecho —en DEMOCRACIA— no se puede juzgar ni condenar a nadie por expresar su propia y libre opinión mediante la palabra oral o escrita o la acción que es ejercida sin violencia alguna, sin causar daños físicos o psíquicos a terceros...
Suponiendo que el papá-Estado considere necesario reprender al niño travieso que le ha quitado el donut del desayuno (en un descuido), se supone que le afeará su conducta y que después de llamarle la atención (a lo máximo) le dejará un día sin bollicao. Pero ningún papá-Estado se quitará la correa para ensañarse con el niño y lincharle, como tampoco perseguirá a muerte al gato negro que se le cruzó en su camino o que de un salto le cogió y zampó el besugo.
De quien no hace ni hará lo que hizo el niño, entre otras razones porque le pesan los años y no tiene la vocación ni la agilidad de Spiderman.
Con
un fuerte y solidario abrazo de
Olivier Herrera Marín
A modo de epílogo, unos poemas para Jaume d´Urgell
EL ORO
Con el oro y el oro negro,
todo se compra, todo se alcanza,
todo, el placer y la gloria,
todo, la ley y la corona.
Todo,
menos el verso,
la vergüenza
y la dignidad.
ANTE EL PODER
Ante el poder me levanto.
Ante el débil me inclino
y bajo la mirada.
LA PALABRA
Es relámpago en noche oscura.
Y trueno en tiempo de silencio.
ME GUSTA LA GENTE
Me gusta la gente
noble y sencilla
que ama a propios
y a extraños
sin prejuicios
de ninguna clase.
Me gusta la gente
que ama la vida,
y ama sin miedo
al qué dirán
sus ilustrísimas
y necias señorías.
Me gusta la gente
que lucha y trabaja,
que defiende su pan,
su casa y su tierra,
con uñas y dientes,
con sangre y alma.
La gente sencilla
que duda de todo,
de lo indudable
y de sí misma,
y aun en la duda
se mueve y actúa.
Me gusta la gente
libre y responsable,
flexible e indomable
que escucha razones,
que habla y atiende
a los demás.
Me gusta la gente
que te da la mano,
que abre la puerta
e invita a su mesa,
que a nadie juzga
ni condena.
Me gusta la gente
que no se esconde,
valiente y cobarde,
frágil y resistente,
que se la juega
y es prudente.
Me gusta la gente
joven y adulta
que levanta la cara,
y mirando de frente
le dice al Mandamás
¡No! ¡Nunca! ¡Jamás!
LA JET
Me molestan las reinas
y ladies and gentlemans
fieles a sus intereses.
Los fiscales y jueces
que no meten la pata,
si meten las manos.
Y no puede mi alma
con quienes pesan,
miden y calculan.
Quienes hablan,
fría y metálica,
metódicamente.
Sin salirse un pelo
ni pasarse un gramo
de la ley de Dios.
No aguanto al pavo
de las alcobas
ni al chulo de barrio.
No puedo con la pulga
ni la garrapata
de las poltronas.
Con los milicos
y los apolíticos
salva-patrias
Proxenetas y matones
que ocultan la cara
sin nada en las manos.
Ratas que temen al ratón,
tábanos que temen al mulo,
avispas que temen la flor.
No puedo con los hartos,
represores reprimidos,
necios e impotentes.
No puedo con el necio
y la guapa de la Jet,
los dioses de la nada.
Los tecno-burócratas,
los siervos del poder
sin sangre ni alma.
Seguros de sí mismos,
de sus seguros vitalicios
y sus salarios blindados.
No puedo con los cerdos,
ni los cuervos hipócritas
disfrazados de pingüinos.
“Señorías” e “Ilustrísimas”,
“Excelencias”, “Eminencias”
y demás “Excremencias”.
Y como tú,
no puedo con los sapos
grisáceos de piel húmeda,
los ojos de fina aguja fría,
inexpresivos y muertos.
AMAR AL DIFERENTE
Amar es comprender y amar al diferente.
LOS CELOS DEL REY
Un rey sin palabra
su espada levantó
para segar la flor.
Pobre rey desnudo
sin pluma de plata
ni sueños de amor.
NI EL REY NI DIOS
Ni el rey ni Dios
podrán silenciar
la voz del poeta,
matar el ruiseñor.
EL RÍO
Lágrimas de luna,
penas de niño
es el agua del río.
UN GATO S.D.F.
Un gato helado de frío,
maúlla en tu puerta
una noche de perros.
Sin calor y sin luna.
EL GATO NEGRO
Un gato negro de patas de nieve
con un clavel va a tu encuentro,
por los peldaños de la escalera
Lila, Roja y Amarilla
que sube al cielo.
Olivier Herrera Marín